Con la idea de poder traer a la Bodega algunos vinos excepcionales que se encontraron entonces en el mercado, se realiza la primera ampliación, adquiriendo un segundo casco de bodega en el número 5 de la misma calle, ampliando por tanto el soleraje hasta las 800 botas y comenzando ese mismo año con la comercialización de Palo Cortado y P.X.